Vamos a dar una vuelta al cielo para ver lo que es eterno/Let's take a trip to the sky to see what is eternal
2024, Bogotá, Colombia
Let’s Take a Trip to the Sky to See What Is Eternal is a mixed-media painting project that explores emotional transcendence, vulnerability, and spiritual imagination through soft, floating forms and tactile materials. Created using acrylic paint, synthetic hair, shiny gems, and handwritten text, the works exist between painting and object, image and intimate gesture.
The compositions feature biomorphic shapes that recall bodies, clouds, wings, and inner landscapes. Set against pastel and luminous backgrounds, these forms suggest states of suspension, transformation, and quiet ascent. The color palette—pinks, blues, greens, and lilacs—creates a sense of tenderness and emotional openness, inviting viewers into a contemplative, almost dreamlike space.
Handwritten texts appear throughout the works as whispers, affirmations, or emotional instructions. Phrases such as “sucumbir y renacer” (to succumb and be reborn), “acércate, no te vayas” (come closer, don’t leave), and “organízate y llora” (organize yourself and cry) function as invitations rather than explanations. Language becomes a bridge between the viewer and the painted space, encouraging closeness, trust, and emotional presence.
Rather than depicting the sky as something distant or unreachable, Let’s Take a Trip to the Sky to See What Is Eternal imagines it as an inner territory—soft, fragile, and luminous—where emotion, memory, and belief converge. The series offers painting as a space of refuge and suspension, inviting viewers to slow down, come closer, and momentarily float within what feels eternal.
Vamos a dar una vuelta al cielo para ver lo que es eterno es una serie de pinturas que explora la trascendencia emocional, la vulnerabilidad y la imaginación espiritual a través de formas suaves y flotantes con materiales táctiles. Creadas en acrílico sobre láminas de madera, cabello sintético, gemas brillantes y textos escritos a mano, las piezas se mueven entre la pintura y el objeto, la imagen y el gesto íntimo.
Las composiciones presentan formas biomórficas que evocan cuerpos, nubes, alas y paisajes interiores. Sobre fondos pastel y luminosos, estas formas sugieren estados de suspensión, transformación y un ascenso silencioso. La paleta de color crea una sensación de apertura, invitando al espectador a un espacio contemplativo, casi onírico.
Los textos aparecen a lo largo de las obras como susurros, afirmaciones o instrucciones emocionales. Frases como «sucumbir y renacer», «acércate, no te vayas» y «organízate y llora» funcionan como invitaciones más que como explicaciones. El lenguaje se convierte en un puente entre el espectador y el espacio pintado, fomentando la cercanía, la confianza y la presencia emocional.
En lugar de representar el cielo como algo distante o inalcanzable, Vamos a dar una vuelta al cielo para ver lo que es eterno, lo imagina como un territorio interior —suave, frágil y luminoso— donde convergen la emoción, la memoria y la creencia. La serie ofrece la pintura como un espacio de refugio y suspensión, invitando al espectador a reducir la velocidad, acercarse y flotar momentáneamente en lo que se siente eterno.
Sol de Media Noche/midnight sun
Sol De Media Noche explora los contrastes de elementos naturales y artificiales, luz y oscuridad, calidez y frialdad. Al combinar materiales inesperados, la instalación desafía a los espectadores a reconsiderar sus percepciones de objetos y entornos familiares.
La hoguera simboliza el poder transformador del fuego, tanto destructivo como regenerador. Mientras los espectadores se sumergen en la instalación, se les invita a contemplar temas de renovación, renacimiento y el ciclo de la vida.
Como una tradicional reunión junto a una fogata, Sol De Media Noche fomenta un sentido de comunidad y conexión entre los espectadores. La experiencia compartida de presenciar las llamas brillantes e interactuar con los elementos táctiles de la instalación fomenta la conversación, la reflexión y el juego.
La pieza central de la instalación es una hoguera esculpida creada con materiales no convencionales como ramas de árboles, papeles brillantes, cabello sintético, cauchos de pelo, hilo de fique y juguetes de plástico dispuestos para evocar una sensación de nostalgia y fantasía. Estos juguetes sirven como recordatorio de la inocencia y la infancia, contrastando con la energía primitiva de la hoguera. La instalación de arte compartió el espacio con algunas pinturas luminiscentes de paisajes coloridos y etéreos con personajes del campo.
2023, Virreina Artist Residency. Santander, Colombia
Midnight Sun explores the contrasts between natural and artificial elements, light and darkness, warmth and coolness. By combining unexpected materials, the installation challenges viewers to reconsider their perceptions of familiar objects and environments.
The bonfire symbolizes the transformative power of fire, both destructive and regenerative. As viewers immerse themselves in the installation, they are invited to contemplate themes of renewal, rebirth, and the cycle of life.
Like a traditional gathering around a campfire, Midnight Sun fosters a sense of community and connection among viewers. The shared experience of witnessing the glowing flames and interacting with the tactile elements of the installation encourages conversation, reflection, and play.
The centerpiece of the installation is a sculpted bonfire created from unconventional materials such as tree branches, glitter papers, synthetic hair, hair ties, fique yarn, and plastic toys arranged to evoke a sense of nostalgia and fantasy. These toys serve as a reminder of innocence and childhood, contrasting with the primal energy of the bonfire. The art installation shared the space with some luminescent paintings of colorful and ethereal landscapes with rural characters.
Ecosistemas/ecosystems
2022 Bogotá, Colombia
This painting series explores abstract landscape as a space of perception, memory, and emotional experience rather than literal representation. Through layered color fields, gestural marks, and organic forms, the works evoke environments that exist between interior states and imagined terrains.
The compositions resist fixed spatial orientation. Horizons blur, and distinctions between sky, ground, and body remain intentionally fluid. This instability encourages slow looking and sustained attention, positioning observation itself as a central theme. Handwritten text appears subtly within the paintings, functioning as reflective prompts that reinforce ideas of curiosity, presence, and everyday wonder.
Materiality and process play a critical role. Accumulated textures, translucent layers, and visible revisions emphasize painting as a time-based practice. Each work records a sequence of gestures and decisions, presenting the surface as an archive of lived experience rather than a resolved image.
Situated within contemporary abstract landscape painting, the series invites viewers to engage with quiet complexity and sensory awareness—foregrounding intuition, impermanence, and the poetic dimensions of the ordinary.
Esta serie de pinturas explora el paisaje abstracto como espacio de percepción, memoria y experiencia emocional, más que como representación literal. A través de campos de color en capas, marcas gestuales y formas orgánicas, las obras evocan entornos que existen entre estados interiores y terrenos imaginarios.
Las composiciones se resisten a una orientación espacial fija. Los horizontes se difuminan y las distinciones entre cielo, tierra y cuerpo permanecen intencionadamente fluidas. Esta inestabilidad fomenta la mirada lenta y la atención sostenida, posicionando la observación como tema central. El texto manuscrito aparece sutilmente en las pinturas, funcionando como estímulos reflexivos que refuerzan las ideas de curiosidad, presencia y asombro cotidiano.
La materialidad y el proceso desempeñan un papel fundamental. Texturas acumuladas, capas translúcidas y revisiones visibles enfatizan la pintura como una práctica basada en el tiempo. Cada obra registra una secuencia de gestos y decisiones, presentando la superficie como un archivo de la experiencia vivida, más que como una imagen resuelta.
Situada dentro de la pintura de paisaje abstracto contemporáneo, la serie invita al espectador a interactuar con la complejidad serena y la conciencia sensorial, priorizando la intuición, la impermanencia y las dimensiones poéticas de lo cotidiano.
Cierra los ojos y piensa en algo bonito/Close your eyes and think on something pretty
Cierra los ojos y piensa en algo bonito nace del encierro, de los días donde el mundo se redujo a lo doméstico y el tiempo se volvió paisaje interior. Es un proyecto que atraviesa etapas emocionales marcadas por la ansiedad, la soledad y la incertidumbre, narradas a través del collage digital y la superposición de imágenes, donde lo íntimo y lo cotidiano se entrelazan con la ficción y el juego.
En esta obra, el cuerpo y el objeto doméstico se convierten en escenarios performativos, testigos silenciosos de miedos, inseguridades y los roles que nos impone la vida cotidiana. Los colores saturados y vibrantes se vuelven signos de dismorfia, de ansiedad, de depresión; símbolos visuales de emociones que no siempre tienen voz, pero que laten en cada gesto y en cada fragmento de memoria.
Se trata de traducir una realidad coyuntural a lenguaje poético: una cartografía emocional que explora la identidad, el género y la salud mental, y que transforma la vulnerabilidad en experiencia estética. Entre la memoria y la invención, la obra invita a mirar dentro de nosotros mismos, a confrontar lo que tememos y, al mismo tiempo, a celebrar lo que sobrevive en medio del caos.
Close Your Eyes and Think of Something Pretty emerged from confinement, from the days when the world shrank to the domestic sphere and time became an inner landscape. The project traces emotional stages shaped by anxiety, solitude, and uncertainty, told through digital collage and the layering of images, where the intimate and the everyday intertwine with fiction and play.
In this work, the body and domestic objects become performative stages, silent witnesses to fears, insecurities, and the roles imposed by daily life. Saturated, vibrant colors become signs of dysmorphia, anxiety, and depression — visual symbols of emotions that often have no voice, yet pulse through every gesture and fragment of memory.
The project seeks to translate a particular reality into poetic language: an emotional cartography exploring identity, gender, and mental health, transforming vulnerability into aesthetic experience. Between memory and invention, the work invites us to look inward, confront what we fear, and, at the same time, celebrate what survives amid chaos.
2021 Bogotá, Colombia
Family Fiesta
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Family Fiesta *
Family Fiesta es un proyecto en curso en el que intervengo fotografías de mi archivo familiar con pintura acrílica y slime. Transformo las imágenes, convirtiendo lo cotidiano y lo familiar en escenas monstruosas y fantasmagóricas, donde lo lúdico y lo perturbador conviven.
Mis intervenciones son actos de rebeldía: cuestionan la rigidez del hogar idealizado y resignifican la memoria familiar. El slime, viscoso y maleable, actúa como una materia viva que cubre, deforma y revela, permitiendo que los recuerdos se vuelvan cuerpos inestables, cargados de emoción, trauma y humor.
En este proceso, la fotografía deja de ser archivo para convertirse en espacio de reinvención. Exploro cómo la historia de mi niñez y de mi familia se reescribe en cada manipulación, y cómo los arquetipos y tensiones invisibles de lo familiar se manifiestan en imágenes que desafían la nostalgia y el orden.
Family Fiesta es un ritual visual que celebra el caos, la memoria y la posibilidad de transformación: un intento de mirar el pasado no como algo fijo, sino como un cuerpo que sigue mutando conmigo.
2021 Bogotá, Colombia
Family Fiesta is an ongoing project in which I intervene on photographs from my family archive using acrylic paint and slime. I transform familiar, everyday images into monstrous, ghostly scenes where playfulness and disturbance coexist.
These interventions are acts of rebellion: they question the rigidity of the idealized home and resignify family memory. The slime, viscous and malleable, acts as a living material that covers, deforms, and reveals, allowing memories to become unstable bodies charged with emotion, trauma, and humor.
Through this process, the photograph ceases to be mere archive and becomes a space of reinvention. I explore how the stories of my childhood and family are rewritten in each manipulation, and how invisible archetypes and tensions within the family manifest in images that challenge nostalgia and order.
Family Fiesta is a visual ritual celebrating chaos, memory, and transformation: an attempt to look at the past not as something fixed, but as a body that continues to mutate with me.
ALTAR PARA LO QUE DUELE/ALTAR FOR WHAT IT HURTS
2020 Bogotá, Colombia
En la antigüedad, el altar fue una mesa elevada sobre la tierra, un punto de contacto entre lo humano y lo divino. Allí se ofrecían sacrificios y plegarias, buscando redención o equilibrio. En este proyecto, ese gesto ancestral se desplaza hacia lo íntimo: levantar un altar no para los dioses, sino para las propias tristezas.
El espacio doméstico se convierte en el nuevo templo. Entre el desorden de una habitación —slime seco, canicas sueltas, cortes de papel, medias de malla, restos de maquillaje, fragmentos de juguetes, una copa medio llena— la artista dispone los vestigios de lo cotidiano como ofrendas. Cada objeto, banal o aparentemente insignificante, es transformado en reliquia emocional. Su presencia evoca lo femenino no como adorno, sino como fuerza alquímica: una capacidad de resignificar, de convertir la herida en gesto, el residuo en símbolo.
El altar emerge así como un ritual escultórico que combina materia, memoria y afecto. A través de estos objetos domésticos —cuerpos blandos, translúcidos, frágiles— se invoca una espiritualidad del caos. El slime se vuelve metáfora de lo informe, lo cambiante; las canicas, de la mirada que observa y devuelve luz; los recortes de papel, del pensamiento que corta y recompone.
Cada altar es una escena de redención: una ceremonia privada donde se trenza el dolor con la esperanza, la ruina con el deseo. El objeto cotidiano pierde su función y adquiere una nueva lengua simbólica. Venerar lo más bajo para elevarse a lo más alto: brindar por el desastre, por la grieta, por el gesto de seguir viva.
En esta práctica devocional, el arte se vuelve una forma de sobrevivir a través de la materia. Un espacio para honrar el desorden, para hacer del residuo un milagro, y del hogar, un santuario de lo sagrado invisible.
In ancient times, the altar was a raised table of earth — a meeting point between the human and the divine. It was a place of offerings, sacrifice, and reconciliation. In this project, that ancestral gesture shifts inward: to raise an altar not for the gods, but for one’s own sorrows.
The domestic space becomes the new temple. Within the quiet disorder of a bedroom — dried slime, scattered marbles, paper cutouts, fishnet stockings, traces of makeup, fragments of toys, a half-filled glass — the artist arranges these remnants of everyday life as offerings. Each object, banal or fragile, is transformed into an emotional relic. Their presence evokes femininity not as ornament, but as an alchemical force: the power to resignify, to turn wound into gesture, residue into symbol.
The altar becomes a sculptural ritual, where matter, memory, and affection intertwine. Through these domestic materials — soft, translucent, mutable — a spirituality of chaos emerges. The slime speaks of the formless and shifting; the marbles reflect the gaze that both observes and returns light; the paper cutouts evoke the mind that cuts, reassembles, and dreams.
Each altar is a scene of redemption — a private ceremony where pain is braided with hope, ruin with desire. The everyday object loses its practical function and gains a new symbolic language. To venerate what is low in order to rise to what is high: to toast to the fracture, the mess, the mere act of still being alive.
In this devotional practice, art becomes a way of surviving through matter — a space to honor disorder, to turn residue into miracle, and to transform the home into a sanctuary for the invisible sacred.
INFANCIA/CHILDHOOD
Este proyecto de arte relacional se articula como una exploración sobre las posibilidades de la memoria y la intimidad en un contexto marcado por el exceso de lo virtual. Nace del deseo de resistir la comunicación digital saturada y efímera para proponer, en cambio, un espacio de encuentro donde lo humano y lo sensible se sitúen en el centro.
La práctica se desarrolla a partir de un gesto sencillo pero poderoso: la invitación a compartir imágenes y relatos de la infancia, acompañados de objetos o recuerdos significativos. Estos fragmentos de memoria se convierten en el material de un proceso creativo que encuentra en el dibujo y la pintura —medios asumidos desde la intuición más que desde la técnica— un canal para la traducción y resignificación de lo recibido.
Lejos de concebir la obra como un producto acabado, este proyecto pone en primer plano la experiencia del intercambio. Cada pieza es una ofrenda que retorna al participante, simbolizando un diálogo en el que la autoría se diluye para dar paso a una construcción colectiva. Así, el arte deja de estar sometido a la lógica de mercado o a la exigencia de la perfección formal, para afirmarse como un espacio de cuidado, de sanación y de proximidad afectiva.
En su esencia, este proyecto cuestiona la manera en que nos vinculamos en la contemporaneidad y reivindica la posibilidad de generar redes empáticas mediante imágenes e historias personales. Se trata de una práctica que concibe la creación artística no como fin en sí mismo, sino como medio para restituir el valor del encuentro y de la comunicación sensible.
2020 Bogotá, Colombia
This relational art project is articulated as an exploration of the possibilities of memory and intimacy in a context marked by the excess of the virtual. It was born from the desire to resist saturated and ephemeral digital communication and instead propose a space for encounter where the human and the sensitive are placed at the center.
The practice develops from a simple yet powerful gesture: the invitation to share images and stories from childhood, accompanied by meaningful objects or memories. These fragments of memory become the material for a creative process that finds in drawing and painting—media assumed from intuition rather than technique—a channel for the translation and redefinition of what is received.
Far from conceiving the work as a finished product, this project foregrounds the experience of exchange. Each piece is an offering that returns to the participant, symbolizing a dialogue in which authorship is diluted to give way to a collective construction. Thus, art ceases to be subject to market logic or the demand for formal perfection, but instead asserts itself as a space for care, healing, and emotional closeness.
At its core, this project questions the way we connect in contemporary times and champions the possibility of generating empathic networks through images and personal stories. It is a practice that conceives artistic creation not as an end in itself, but as a means to restore the value of encounter and sensitive communication.
ENTREGARSE A LA DERIVA / DRIFTING
2019 Bogotá, Colombia
Este proyecto propone la deriva —el acto de caminar sin un rumbo fijo— como método y gesto de creación. Inspirado en los principios de la psicogeografía, explora cómo los espacios urbanos moldean nuestras emociones y percepciones, cómo la ciudad se imprime en nuestros paisajes interiores.
Derivar es volver a mirar. Es recorrer la ciudad con una mirada infantil y poética que suaviza sus geometrías y revela su pulso. En tiempos de incertidumbre y prisa, caminar se convierte en un acto de resistencia, una forma de contemplación y escape. A través de la fotografía, intento capturar esos encuentros efímeros, permitiendo que Bogotá se despliegue como un mapa vivo de sensaciones, colores e imaginarios.
El color se convierte en un lenguaje del afecto. Transforma lo banal en lo trascendente, revelando cómo nuestros cuerpos y mentes reaccionan ante su vibración y matiz. Cada imagen es intervenida no para alterar su verdad, sino para comprender mi atracción hacia ella, para reconstruir significados desde la intuición y la emoción.
Los espacios que registro suelen resistir la funcionalidad: lotes vacíos, márgenes, periferias olvidadas. Son zonas frágiles donde la presencia humana titila, donde el miedo, la libertad y la soledad conviven. A través del color y del gesto poético, estas imágenes funcionan como radiografías de la realidad, trazando la tensión invisible entre el lugar y la percepción, entre la ciudad y el yo.
This project proposes drifting—the act of walking without a fixed destination—as both a method and a gesture of creation. Rooted in the principles of psychogeography, it explores how urban spaces shape emotion and perception, how the city impresses itself upon our inner landscapes.
To drift is to look again. It is to traverse the city with a childlike, poetic gaze that softens its geometries and reveals its pulse. In times of uncertainty and restlessness, walking becomes a form of resistance—a contemplative escape. Through the click of the camera, I attempt to capture these fleeting encounters, allowing Bogotá to unfold as a living map of sensations, colors, and imagined spaces.
Color becomes a language of affect. It transforms the banal into the transcendent, revealing how our bodies and minds react to vibration and hue. Each image is intervened upon, not to alter its truth, but to understand my attraction to it—to rebuild meaning through intuition and emotion.
The spaces I photograph often resist functionality: vacant lots, margins, and forgotten peripheries. They are fragile zones where human presence flickers—where fear, freedom, and solitude coexist. Through color and poetic gesture, these images act as x-rays of reality, tracing the invisible tension between place and perception, between the city and the self.
Artist Book
LA GRAN BRITALIA
La Gran Britalia se levanta como una isla. No en el mar, sino en el vaivén de la ciudad que la rodea y la olvida. Un territorio compacto donde las mareas no son de agua, sino de tránsito, voces, trueques y supervivencias. Allí, cada puesto de venta, cada familia que abre su local al amanecer, cada mano que ofrece o repara, compone una geografía viva de resistencias mínimas. Este proyecto se adentra en ese archipiélago cotidiano.
A través del recorrido y el registro, se busca mapear no solo un espacio físico, sino los ritmos y afectos que lo sostienen. Observar es también escuchar: los ecos del trabajo, las pausas del día, los silencios que hablan del esfuerzo compartido. La idea de isla se propone como un lente: un modo de mirar hacia adentro, hacia las formas en que la comunidad inventa su propio equilibrio, su propia economía simbólica y material.
En este territorio fragmentado, lo formal y lo informal se disuelven; la necesidad se vuelve creatividad y el comercio, una forma de poesía cotidiana. Entre la ficción y el documento, las imágenes buscan no describir, sino sugerir. No mostrar el lugar como un mapa acabado, sino como una deriva —una corriente donde la realidad se mezcla con la memoria, el deseo y la imaginación. Así, el barrio aparece como un cuerpo que respira, que sueña, que inventa sus propios modos de permanecer. En el fondo, este proyecto es una forma de escucha visual: un intento por entender cómo, en los márgenes, se construye la ciudad que realmente sostiene a la ciudad.
La Gran Britalia rises like an island — not in the sea, but in the restless tide of a city that both surrounds and forgets it. A compact territory where the tides are made of movement, voices, exchanges, and daily acts of survival. Here, every market stall, every family opening a shop at dawn, every hand that offers or repairs, shapes a living geography of quiet resilience.
This project drifts through that everyday archipelago. Through walking and observation, it seeks to map not only a physical space, but also the subtle rhythms and emotions that sustain it. To observe is also to listen — to the echoes of labor, the pauses of the day, and the silences that speak of shared endurance.
The notion of the island becomes a lens — a way of looking inward, at how a community invents its own balance, its own symbolic and material economy. In this fragmented territory, the boundaries between the formal and the informal blur; necessity turns into creativity, and commerce becomes a quiet form of poetry.
Between fiction and document, the images do not aim to describe but to suggest — not to fix the place on a map, but to evoke its drift: a current where reality mingles with memory, desire, and imagination. The neighborhood emerges as a living body — one that breathes, dreams, and invents its own ways of remaining.
At its core, La Gran Britalia is an act of visual listening — an attempt to understand how, at the margins, the true city is built: the one that sustains all others.
2017 Bogotá, Colombia